Para empezar a leer,
necesariamente se le debe dar play al video.
Ese día quería que todo fuera diferente, normalmente al hacer el amor,
parecíamos más un par de actores porno que dos enamorados, por eso tan solo te
pedí que te acostaras como una vaca muerta, por primera vez estábamos a punto
de hacerlo en la posición del misionero, en ese momento un fuerte sentimiento
de romanticismo y de ternura se apoderó de mi, te miraba a los ojos maravillado
porque la vida me daba la oportunidad de tenerte allí, de sentir tu piel suave
y fresca porque te encanta bañarte mucho y oler rico.
Besé tu cuello y allí estaba la música, era la melodía de tus gemidos,
gemidos suaves, porque mis besos eran suaves, suaves como los sentimientos que
estaban en mi corazón, con la misma suavidad me hundí en tu humedad, mis manos
acariciaban tu rostro, tu pelo, rico el olor de tu pelo, no dejaba de besarte,
de consentirte, de olerte, te miraba a los ojos, y de repente volteaste y lo
ocultaste con tu cabellera, a pesar de eso pude ver tus lágrimas caer, te seguí
acariciando y besando varios minutos, hasta que inundé de blancos sentimientos
todos tus adentros.
Salimos del motel mudos, en el taxi seguías llorando, no parabas, yo te pregunté:
- ¿Por qué lloras?
- Por esto que está pasando, me estoy yendo, te
estás yendo, yo no quiero irme, no quiero que te vayas, quiero estar más tiempo
contigo, todo el tiempo que se me dé la gana y no las pocas horas en las que
tengo la oportunidad de escaparme y verte.
- Cuando entré al motel contigo, me sentí bien,
tranquila, segura, plena, de repente mientras me penetrabas, me sentía tan bien
que pensaba que eso tan maravilloso que estaba pasando no duraría y pronto nos
iríamos, pensaba desde ese momento en lo duro que sería despedirme, me cuesta
demasiado y me duele despedirme y no verte por varios días.
Al cabo de dos horas me llamaste y me dijiste
que para despejar la mente un poco, te viste una de las películas que
te regalé, fueron dos horas seguidas de lágrimas, al menos tuviste una excusa
para llorar por motivos varios sin preocuparte por dar explicaciones.